mucho; su corazón gozaba de plenitud, su alma se recogía en el silencio. Ella estaba con Jesús desde hacía doce largos años, años relativamente consagrados a la formación de hábitos, aunque hayan podido pasar
Purificación de La Santa Virgen. Presentación de Jesús en el Templo Huida en Egipto y Presentación Haciendo brillar en Egipto la luz de la Verdad, disipaste las tinieblas del error. Los ídolos de este país
de madera. Y San José dice al verlo: - ¿Por qué, Jesús, siempre juegas con escoplos y cepillos a hacer cruces de madera? Y el Niño Jesús responde con su voz alegre y fresca: - ¡Porque quizás algún día
S. de la Misericordia Una mamá para todos (I) Mi más bella invención, dijo Dios, es mi Madre. Me hacía falta una mamá y yo la he hecho, la he hecho mi Madre antes de que ella me hiciera a mí. Ahora, yo
pura como lo fue. Además, cuanto más se eleve uno por el don singular de la castidad, tanto más se hace daño ensuciándola al mezclarla con el orgullo. Después de todo, más vale no haber conservado la virginidad
día. Cuando cambiaba la hora, se le veía detenerse para recitarla, sin importar lo que estuviera haciendo y las personas que lo rodearan. Y cuando algunos se sorprendían, él respondía: "Un avemaría es un
imitando a María. A continuación un pasaje de su discurso: "Todos quieren un mundo mejor, pero ¿cómo hacer, cómo transformarlo? Tenemos el ejemplo de la Virgen María que nos muestra cómo cambiar al mundo.
Antes, yo tenía la costumbre de pasar el tiempo con una amiga de nuestra iglesia que conocía desde hacía años. Cuando nos veíamos, siempre poníamos música de fondo. A ella le gustaban todos los géneros:
determinación. Ella no es patrona ni protagonista, sino la madre y la sierva. Pidamos la gracia de hacer nuestra su disponibilidad, su creatividad al servicio de quien esté en necesidad, la belleza de dedicar
liberar al pobre niño. Pero un día, llega un religioso, equipado con la delegación del obispo, para hacer los exorcismos sobre el niño. Se encargó de llevar consigo una estatua de María Inmaculada. ¡Qué maravilla