a Belén: § 221-34.7 El mayor de los sabios habla en nombre de todos. Le explica a María que, una noche del pasado mes de diciembre, vieron aparecer en el cielo una nueva estrella con un brillo inusual [...] que los demás lo supieran. A través de colinas y valles, a través de desiertos y ríos, viajando de noche, habían marchado hacia Palestina, hacia donde la estrella los guiaba. Cada uno, desde tres puntos
camino y se fue con prontitud” (Lc 1,39). Los jóvenes están llamados a "ser luz en las tinieblas de la noche" de aquellos que no conocen "la alegría de la vida nueva en Jesús", dijo el papa Francisco al anunciar
monótona, sino por el contrario un ascenso hacia Dios tan efectivo... como un arma de bolsillo. Una noche, al acostarse, el padre Pío, san Pío de Pietrelcina, le dice a uno de los hermanos de su comunidad:
pasión. Además, nadie después de ti la experimentará de forma tan total y, para que sufras día y noche, no dormirás, nunca más», declaró Cristo a Marta Robin, una mística francesa*, que permaneció 50 años
Madona griega Lo que más me marcó Aprendí en mi infancia a amar y venerar a María. A menudo, iba de noche, a pie, con mi abuela paterna, Herminia, hasta su casa. Rezábamos siempre el rosario andando. Yo era
apresuramos a ir tras él: es el superior quien le trae el icono debidamente envuelto. Durante la noche, había recibido una orden interior. “Este icono —dice— será un signo en Occidente”. El superior no
cercana, una imagen de la Santísima Virgen, Madre de los Dolores, traspasada por siete espadas. Una noche, tuvo la desgracia de cometer un pecado mortal. Habiendo ido a la mañana siguiente a visitar a la
Santa Madre de Dios se le aparece en 1214 a Santo Domingo, después de observar tres días con sus noches de oración y penitencia en un bosque cerca de Toulouse, y le dice: - « ¿Sabes de qué se sirvió la
mayo La devoción del mes de mayo es una de las más apreciadas del pueblo de Bohemia y de Moravia. La noche del 30 de abril, los jóvenes plantan en la puerta de sus novias un "árbol de mayo", lleno de cintas
borde del agua, no saltó sino que lloró implorando a Dios que lo perdonara sin confesión. Varias noches seguidas, sintió que le tocaban al hombro diciéndole: “Ve a confesarte”, pero no iba. Su vergüenza