3 de diciembre – San Francisco Javier († 1552)

¡El poder del Rosario puede invertir el orden social!

Creo que estamos en una época en que la guerra espiritual es terrible y que nosotros, los sencillos, necesitamos tomar el rosario en nuestras manos para responder al llamado de nuestra Madre, la Virgen María, que no cesa de animarnos a rezar el Rosario. San Luis María Grignion de Montfort nos dice: “El avemaría bien dicho, con devoción y modestia, es, según los santos, el enemigo del diablo, que lo hace huir, y el martillo que lo aplasta”.

Rara vez asociamos la devoción a María con la dimensión social o política de la vida, mientras que las palabras de María en el Magníficat apuntan a una inversión del orden social con vistas al Reino de Dios.

Recordemos, por ejemplo, el proceso que precedió a la caída del dictador Marcos (expresidente de Filipinas) y que estuvo animado por el rezo del Rosario.

Cuando, en 1983, Benigno Aquino, líder de la oposición a Marcos, fue asesinado, acababa de terminar de rezar el Rosario. Durante la campaña electoral de su viuda Corazón Aquino, mucha gente común levantó sus rosarios en señal de apoyo.

Durante las manifestaciones decisivas del 22, 23 y 24 de febrero de 1986, dos millones de personas se concentraron en Manila sin derramamiento de sangre. La gente salió a las calles con la imagen de María, cantaron y rezaron el Rosario, ofreciendo flores y comida a los soldados. El poder del pueblo fue el poder de María y la victoria fue la victoria de María.

Thierry Fourchaud, octubre de 2016.

Adaptado de: https://www.mariereine.com/la-puissance-du-rosaire/

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