14 noviembre – Constantinopla: Nuestra Señora de Pasenika o la Victoria de María - San Gregorio Palamas

La imagen de Nuestra Señora de Guadalupe resultó totalmente indemne

El 14 de noviembre de 1921, Luciano Pérez, empleado de la secretaría de la presidencia mexicana, colocó al pie del altar central de la basílica, ante la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, una corona de flores que contenía dinamita. Unos minutos después de que él se fue, hubo una violenta explosión.

La fuerza de la explosión destruyó las escaleras de mármol del altar central. Un pesado crucifijo de bronce colocado en el altar fue lanzado tan violentamente que se dobló: se le conserva así en la basílica. Las ventanas de la parte central de la basílica saltaron en pedazos, así como las ventanas de las casas circundantes. Sin embargo, la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe quedó totalmente intacta, a pesar de que la explosión se originó justo a sus pies.

Seis años después de la aparición de la Virgen en Guadalupe, en 1531, ya había nueve millones de conversos entre los nativos. Los prodigiosos signos dejados por la Virgen María en Guadalupe dan testimonio de la importancia del lugar: la conservación de la "tilma" de Juan Diego, las rosas que cortó en invierno, el significado de los símbolos, las imágenes en los ojos, los trazos milagrosos de la imagen, absolutamente no reproducibles por mano humana, pues no contienen ningún tipo de pigmento desafían a la ciencia hasta el día de hoy.

El equipo de Marie de Nazareth

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